La teta de la vaca

Me van a permitir que ocupe unas líneas quizás extralimitando mi misión fundamental, pero es que hay cosas que me enervan y no se me ocurre otra que compartirlas con vosotros desde esta ventana. Aunque no soy el único, ni mucho menos, me apetece seguir mostrando mi disconformidad y mi rebeldía ante, en mi opinión, el lamentable modelo de financiación pública que tiene este país. Modelo heredado de antes y de justo después del comienzo de la democracia en España y que pide a gritos un gran pacto de Estado que lo actualice. Pero no seamos optimistas, lamentablemente nuestros políticos no sirven para ello, al menos la mayoría de ellos. Esperemos que no tenga que ser el agudizamiento de esta crisis la que les haga poner por delante de sus intereses electorales la acuciante necesidad de una fuerte evolución del mismo.

Y es que es sangrante la ilógica del modelo actual de financiación: ayuntamientos que gastan por criterios más que dudosos y luego no pagan a las empresas contratistas -a las que obligan a cerrar-, más de 3 millones de funcionarios dispersos entre innumerables administraciones nacionales, autonómicas y municipales, incombustibles pelotazos tipo “gürtel” que malversan nuestro dinero. Y además ahora quieren autorizar que se endeuden más los ayuntamientos, nos suben las tasas municipales, el IVA, el IRPF y los valores catastrales cuando la vivienda lleva dos años bajando…
Ver:
http://www.expansion.com/2009/09/30/economia-politica/1254345901.html
http://www.expansion.com/2009/10/01/opinion/1254428667.html

¿Alguien lo entiende?

No es tanto que no queramos o sea necesario un aumento de la presión fiscal, como lo deseable y urgente que es hoy buscar una mayor racionalidad en la distribución del gasto público y en la aplicación de los impuestos. Casi nada hay, digo yo, que no sea susceptible de ser mejorado o que el paso del tiempo no pueda dejarlo obsoleto o ineficaz. Sólo hace falta que algunos lo antepongan a consideraciones o intereses partidistas, porque «la teta de la vaca» si que tiene límites.

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